En el siglo XXI los zoológicos se han convertido en grandes estaciones turísticas.

Situados geográficamente en ciudades donde el turismo o las vacaciones representan la mayor parte de la actividad local son gestionados por sólidos grupos empresariales, generalmente de carácter privado, con importantes inversiones económicas y con una intencionalidad lucrativa que funciona en base al modelo capitalista.

Diseñados como parques temáticos a modo de "family entertainments centers" disponen de una linea argumental  claramente definida que les sirve de inspiración; los animales exóticos y en peligro de extinción.

Los animales se exhiben mimetizados en paisajes artificiales y ambientes que recrean el hábitat natural de cada especie, unos decorados más propios de la industria del cine, que se sitúan en las antípodas del verdadero que se les niega con el cautiverio.